31 de marzo de 2013

¿URUGUAY NATURAL? El gobierno cuestiona a científicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (actualizado 4/4/2013)

Científico advierte que OSE no filtra debidamente el agua potable

Experto de la Facultad de Ciencias recomienda instalar filtros en hogares para evitar absorción de contaminantes.


 La capacidad de filtrado de OSE en el proceso de potabilización del agua es “insuficiente” para eliminar las sustancias disueltas con potencial tóxico. Así lo afirmó a El Observador el ingeniero agrónomo Daniel Panario, director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias, respecto a las microcistinas y restos de plaguicidas que pueden llegar hasta la canilla y, vaso a vaso, acumularse en el organismo humano. Por tal motivo, recomienda instalar filtros en la cocina.

Siempre se había dicho que la calidad del agua era muy buena. Sin embargo, se ha hecho público que no es confiable. ¿Cuáles son las amenazas actuales?
Yo vengo diciendo que no siempre es necesariamente confiable desde hace 15 años. Ahora tuvo mal olor y mal gusto, sino ni nos enterábamos. Lo que ocurre es que OSE no tiene filtros adecuados para potabilizar agua que contenga microcistina. Esta vez tuvimos suerte; no era un genotipo que produjera toxinas. El decano de Agronomía (Fernando García) dijo que la soja en la cuenca del Santa Lucía es insignificante. Eso no es cierto hoy. Parte del problema son los fertilizantes. Se ha extendido la agricultura intensiva a la cuenca del Santa Lucía. Los tambos también son parte del problema. Son el nitrógeno y el fósforo, fundamentalmente, los que producen las floraciones de algas.

¿Cómo se mitiga el problema?
Teniendo los filtros adecuados. Hoy el filtrado es insuficiente para las sustancias que están disueltas en el agua. Lo que se detiene son las partículas y microorganismos. La ventaja de un filtro de carbón activado es que absorbe (fija sobre su superficie) microcistinas y plaguicidas. Ahora OSE dijo que va a hacer todo lo que tendría que haber hecho siempre. Pero hay que hacer más. Es carísimo filtrar el agua para 1,5 millones de personas. OSE no dispone de una sola fuente por lo que se podría sacar agua de otro lugar por un tiempo. Es importante tener un sistema de alerta que pueda prever las condiciones. Por ejemplo, saber con anticipación si en algún afluente se está gestando un problema según los parámetros de temperatura del agua, concentración de nutrientes, velocidad de la corriente y concentración de clorofila. A lo mejor lo que hay que hacer con la cuenca del Santa Lucía es decretar una zona de exclusión de cierta forma de agricultura, controlar el agua que sale de los tambos y que OSE haga tratamiento de efluentes en las localidades urbanas con saneamiento.

Usted dijo que esta vez tuvimos suerte. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias severas?
A este directorio le cayó una cosa sin comerla ni beberla. Es el primero que realmente sale a responder como corresponde. Todos los demás salían a negar todo. Éste es el primero que acepta que hay cosas que hacer. Me acuerdo que (Fernando) Nopitch (exvicepresidente de OSE) y el presidente anterior (Juan Justo) Amaro me insultaron por radio. Decían que OSE sabía como resolver el tema de la microcistina. Pero lo que hacían era mezclar el agua contaminada con otra agua para bajarle la concentración, o metían el chupón a más profundidad, intentando evitar las algas.

¿Con eso alteraban resultados?
Con eso paliaban un poco la situación. ¿Se acuerda de la pelea que hubo entre La Española y la OSE por las diálisis? Ahí hubo muertos. O el caso actual de las ovejas en Rincón del Bonete. Las ovejas se murieron casi seguramente por tomar agua con microcistina y eso que se trata de animales que toman muy poca agua. Ahí se ve el impacto. Se debería, además, hacer bioensayos con peces u otros organismos aún más sensibles. Cuando los peces empiezan a tener malformaciones, es muy probable que nosotros también estemos siendo afectados.

Hace un tiempo usted informó sobre una posible vinculación entre el índice elevado de cáncer de la población de Rincón del Bonete y el agua. ¿Se investigó esa asociación?
No se confirmó la sospecha. De todas maneras diría que la prevalencia de cáncer en Uruguay es extremadamente alta y que es más alta en el sur del país. La vinculación con el agua es difícil de demostrar. Requiere estudios muy largos y que todos los casos sean registrados y hay que saber cuál es la fuente de agua. Hay que desligarlo de otras causas. Por ejemplo, los transgénicos en el maíz eran fantásticos hasta que un investigador francés demostró que producían cáncer en ratas. Por supuesto le dijeron que utilizó una variedad de ratas muy sensible, pero estos son animales que se usan habitualmente para probar los medicamentos que son suministrados al hombre.

El presidente de OSE y el subsecretario del MSP dijeron que no es necesario instalar filtros en los hogares. ¿Usted lo recomienda?
Por supuesto. Vea de qué color queda un filtro de papel. Queda negro. Es parte del carbón que se ha usado que corre por las cañerías. Es conveniente filtrarlo. Aunque sean concentraciones mínimas. Por otro lado, las microcistinas no se resuelven con hervir el agua. No se desintegran. Ni los plaguicidas. Ni el plomo. Yo siempre digo: los plaguicidas siempre cotizan a la baja. Los niveles aceptables bajan; el estándar de plomo es más bajo hoy que hace poco tiempo. El organismo humano no puede defenderse de cosas que aparecieron hace 100 años. Nuestra evolución no nos permitió evolucionar contra los plaguicidas. Y son concentraciones que se acumulan. El presidente de OSE dijo que los filtros requieren mantenimiento y que el uruguayo no mantiene. Pero mantenimiento requiere el auto, la moto, hasta el reel de pesca. Decir eso es menospreciar a la gente.

¿Hay poblaciones más vulnerables a la bioacumulación de las sustancias disueltas en el agua potable?
Los bebés son los más vulnerables. Cuanto antes empezamos a acumular, más vamos a tener. Son organismos más sensibles. Los ancianos y la gente mal alimentada también. A ellos habría que regalarles los filtros.

¿Qué uso le da usted al agua que brinda OSE?
Solo para bañarme. Yo tomo agua de pozo. Mi madre tiene 96 años y sigue tomando de ese pozo. Las concentraciones de algunas sustancias organocloradas en el agua de OSE son mínimas pero yo no quiero nada. Son indetectables por los instrumentos usados para detectar plaguicidas, pero existen. Y, por lo general, no se analizan porque Uruguay no está en condiciones de hacerlo.
Microcistina 
La microcistina es una cianobacteria de efecto hepatotóxico y neurotóxico, aunque también da lugar a alteraciones gastrointestinales, reacciones alérgicas o irritación y sintomatología similar a la de la neumonía. Este riesgo se puede producir tras el contacto con la piel durante el baño o tras una exposición prolongada a niveles crónicos de estas toxinas en el agua bebida.

Fósforo y nitrógeno
Son los nutrientes necesarios para el crecimiento de plantas y organismos del fitoplancton, por lo que su presencia en concentraciones elevadas conduce a la eutrofización de los cursos de agua. Esto altera las características de estos ecosistemas. Las plantas en descomposición consumen todo el oxígeno del agua, acabando con la vida subacuática.

Cuestión de honestidad intelectual
El ingeniero agrónomo Daniel Panario, director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales y coordinador de la Maestría en Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias, se ha enfrentado más de una vez ante organismos e instituciones públicas por sus declaraciones. “El científico con cierta actitud reactiva al sistema por supuesto que trae inconvenientes”, dijo a El Observador. Y agregó: “El decano (Juan Cristina) me dice que yo le hago mucho daño a la facultad haciendo las declaraciones que hago. Son visiones diferentes de la Universidad. Yo creo que le hago mucho bien del punto de vista de lo que la gente piensa; probablemente le hago mal en función de los fondos que la Universidad puede recabar para proyectos”. Panario renunció a su cargo en medio de la polémica por la contaminación de plomo en La Teja a comienzos del 2000. En esa oportunidad, el experto criticó que la Facultad de Química no hubiera advertido el problema años antes cuando publicó trabajos científicos al respecto. “Eso lo que existe (en la comunidad científica): papers que nadie lee. Es bastante frustrante. Y, por supuesto, después te la cobran cuando vas a presentar un proyecto, o para ascender en el Sistema Nacional de Investigadores”, afirmó. 


Problemas en el agua enfrenta a científicos y gobierno

Desde el Ejecutivo y OSE se asegura que las críticas no tienen “sustento científico” 

El ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Francisco Beltrame, aseguró que no hay nada que genere alarma sobre la calidad del agua de OSE y señaló que comentarios contrarios provenientes de la Universidad de la República son “cañitas voladoras” que incrementan innecesariamente la alarma pública.

“En cuanto a la calidad, no hay nada que alarmarse. Hay preocupaciones lógicas por determinados eventos, pero hay trabajo serio, constante y permanente por parte de la Dirección Nacional de Agua, Dirección Nacional de Medio Ambiente y por la propia OSE”, declaró ayer a radio Sarandí.

Beltrame hacía referencia a los cuestionamientos que han surgido desde la Universidad de la República. El director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias, Daniel Panario, criticó la capacidad de filtrado de OSE en el proceso de potabilización del agua.

El científico calificó al sistema como “insuficiente” para eliminar sustancias disueltas con potencial tóxico, como microcistinas y plaguicidas y, por tal motivo, recomendó instalar filtros en el hogar. “Yo vengo diciendo que (el agua potable) no siempre es necesariamente confiable desde hace 15 años. Ahora tuvo mal olor y mal gusto, sino no, ni nos enterábamos (…) Esta vez tuvimos suerte; no era un genotipo que produjera toxinas”, afirmó Panario.

A principios de marzo se detectó mal olor y sabor en el agua que salía de las canillas. La noticia echó sombras sobre la calidad del vital elemento que pasó a no ser confiable luego de décadas de sostener que era muy buena. La responsable de la polémica fue la sustancia llamada geosmina que fue liberada por algún tipo de alga microscópica en el río Santa Lucía y que, contrario a la microcistina, no tiene incidencia sobre la salud de la población.

Panario no fue el único académico en debatir la calidad del agua. Luis Aubriot, doctor en Ciencias Biológicas, advirtió que si no se controla la contaminación por exceso de nutrientes en un futuro cercano podrían detectarse toxinas en los acuíferos que podrían comprometer la potabilidad. El biólogo expresó que este fenómeno “es algo que se repite cada vez con mayor frecuencia y gran intensidad”.

El presidente de OSE, Milton Machado, también salió al cruce y manifestó a radio Rural que “las acusaciones de Panario las tiene que demostrar científicamente”. No obstante, los científicos citados tienen entre sus trabajos publicados diversos estudios sobre los impactos ambientales de las tecnologías agroindustriales en el que se identifica a la forestación, la expansión de los cultivos de soja y las floraciones de algas tóxicas como amenazas para la calidad del agua.

“Nosotros brindamos agua segura y potable que es monitoreada permanentemente en todo el territorio nacional”, apuntó Machado. Esto fue compartido por Beltrame quien dijo a El Observador que el Estado está trabajando en protocolos de prevención de posibles nuevos incidentes de afectación del agua debido a que “puede ser que haya mayores presiones sobre el recurso”.

Beltrame destacó que el Ministerio de Ganadería, ya aplica un software que permite establecer la trazabilidad de las fumigaciones sobre la cuenca del Santa Lucía. “Es mucho más difícil transmitir esto que largar una cañita voladora que lo que genera es más bien alarma cuando no debemos estar ansiosos. Podemos dar la tranquilidad que un organismo a través de más de 60 años ha venido produciendo agua de calidad”, aseguró.

Con filtro
En declaraciones a El Observador, Panario recomendó la instalación de filtros de carbón activado en los hogares para evitar el pasaje de sustancias contaminantes que, aunque pueden tener concentraciones mínimas, se acumulan en el organismo humano, elevando los riesgos de sufrir, entre los síntomas más leves, un cuadro hepático.

En plaza venden modelos con capacidad para retener más de 6.000 sustancias, entre ellas, cloro, sulfato de aluminio, metales pesados y fertilizantes.

Machado, en cambio, refutó que sea necesario su uso. “No recomiendo instalar filtros en los hogares; no es necesario y hay temas de mantenimiento. De no hacerlo, los usuarios toman las bacterias que quedan acumuladas”, dijo. No obstante, un filtro con carbón activado con incrustaciones de plata evita que crezcan las bacterias en el interior. Debe cambiarse cada 4 meses.



Relatora especial de ONU había advertido sobre la calidad del agua en Uruguay


Señaló mismas causas de contaminación que aducen académicos y pidió estudios independientes.
Un informe de la relatora especial sobre el derecho humano al agua potable y el saneamiento de Naciones Unidas, Catarina de Albuquerque, recomendó al gobierno uruguayo en 2012 realizar estudios de impacto ambiental para “asegurarse” de que determinadas actividades económicas “no menoscaben los derechos humanos al agua potable y el saneamiento”. En particular, la experta señaló la necesidad de controlar los vertidos de las agroindustrias ganaderas y proyectos en gran escala. 

Estos, como han estado advirtiendo académicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, desde que se experimentó un mal olor y sabor en el agua potable, descargan productos agroquímicos y desechos fecales del ganado en las fuentes de agua. El resultado, según la relatora, es una afección de la calidad del agua “y aumento del riesgo de diversas enfermedades”.

De Albuquerque expresó: “Cuando llovía, los efluentes penetraban en el terreno por lixiviación o transportaban material fecal a los ríos, movilizando los contaminantes y mezclándolos con el agua que contaminaba los ríos. Según la información recibida, ésta era la situación en la cuenca hidrográfica de Santa Lucía, debido a las granjas lecheras de San José y Canelones”.

El episodio registrado a principios de marzo, un año después de la visita de De Albuquerque, se debió a la sustancia llamada geosmina que fue liberada por algún tipo de alga microscópica en el Santa Lucía y que se coló en el agua procesada en la planta potabilizadora de Aguas Corrientes.

Tras su visita, la relatora indicó que los pozos de esa zona del país “también estaban contaminados, ya que los efluentes penetraban en la capa freática” y que en algunas zonas rurales el agua está “excesivamente clorada, posiblemente para combatir la contaminación”. Y afirmó: “Como consecuencia de ello, las personas que tienen otras opciones no beben el agua corriente”.

Por tal motivo, De Albuquerque exhortó al gobierno a que adoptara medidas para prevenir los efectos negativos de las actividades económicas; al tiempo que recomendó que los estudios de impacto ambiental sean realizados por una entidad independiente y no por empresas contratadas por el Estado.

El incidente generado por la geosmina y las críticas que recibió OSE por parte de técnicos a propósito de la incapacidad para el filtrado correcto de sustancias contaminantes llevó al ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Francisco Beltrame, a asegurar que no hay nada que genere alarma sobre la calidad del agua de OSE, aunque reconoció que “puede ser que haya mayores presiones sobre el recurso” acuático. Por tal motivo, dijo que el Estado está trabajando en protocolos de prevención.

Respecto a las acusaciones de los académicos, Beltrame las calificó como “cañitas voladoras” que incrementan innecesariamente la alarma pública. No obstante, la relatora de Naciones Unidas había apuntado a las mismas causas de contaminación. 



Experto de ONU sostiene que OSE oculta información sobre el agua

Exrepresentante de PNUMA en Uruguay dijo que solo se puede “confiar” en la calidad del agua de OSE. “En Uruguay hay un secretismo sobre la información” ambiental

La calidad del agua potable es dudosa, debido a que OSE, al igual que los organismos con competencia sobre el agua, no cuentan ni brindan la información empírica para contrarrestar las críticas provenientes de los científicos. Así lo afirmó a El Observador el exrepresentante en Uruguay del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Diego Martino, respecto a que el gobierno no divulga datos que garanticen que el agua hoy es inocua y que lo será para las próximas décadas para no generar alarma pública.

¿Cómo tomó las reacciones de las autoridades del gobierno ante las advertencias de los científicos?
Al gobierno no le incomodan los papers pero cuando la gente de la academia empieza a opinar ahí la reacción es de descrédito. La discusión pasa por decir que son alarmistas. Se ataca a la persona en lugar de discutir sobre los datos (…) Cuando hicimos el Informe del Estado del Ambiente GEO Uruguay (en 2008) lo sufrimos mucho. En este debate siempre hay una desacreditación de las personas con pocos datos. ¿Y porqué con pocos datos? Porque en Uruguay no contamos con demasiados datos. No hay un monitoreo ambiental que permita discutir más a fondo en base a datos(…) No solo no hay monitoreo de los temas ambientales, sino que no existe directamente un monitoreo de relación la salud. Muchas veces se dice: ‘Esto no causa ninguna enfermedad’. No sabemos (…) No hay ninguna investigación sobre los vínculos de los problemas ambientales y los problemas de salud. Cuando dicen que “esta agua es potable”, confiamos que sí, no lo sabemos. No hay una certeza de que los temas ambientales en Uruguay no estén provocando problemas de salud. Cuando ves investigaciones extranjeras ves que sí, que los pesticidas aumentan el índice de cáncer. Hay un estudio nuevo en EEUU con cordones umbilicales que encontró más de 200 químicos distintos. Los químicos tienen un efecto en la salud. El tema es si los están midiendo. No me parece seria la forma de referirse al tema sin datos. Crear tranquilidad a la población diciéndole que la arena es blanca o negra me parece que es que se le está tomando el pelo. Si vos denunciás o presentás datos, te tildan siempre de alarmista, pero en vez de alarmista, tendrían que tildarte de precaucionista.

Así que si bien hoy el agua es potable, ¿no se puede establecer si tendrá algún efecto en el futuro?
En 2010 se detectaron niveles de atracina en el agua. Es uno de los componentes del glifosato. No hay ningún estudio a nivel nacional que diga cuál es la consecuencia de niveles muy bajos de atracina consumidos a lo largo de 10 años. Digo atracina por mencionar uno. Pero (lo mismo para) cualquier tipo de químicos (…) Hay que ver la definición de potable para OSE. ¿Significa que estamos tranquilos al consumir esa agua tras 50 años y que no está afectando un poco más a las poblaciones más vulnerables? El tema es tener un monitoreo de qué hay realmente en el agua y tener en cuenta que una cosa es que sea potable y otra cosa es beberla durante 50 años.

Siempre se ha dicho que la calidad del agua era muy buena, pero ahora está la duda. ¿A qué se debe el cambio de percepción?
Porque Uruguay no es el mismo de cuando éramos chicos. (Esto) no es nuevo. En el GEO Uruguay se hacía referencia a problemas con los embalses, con las cianobacterias en lagunas costeras, algunas de las cuales sirven para toma de agua. Ya se habían detectado algas tóxicas en algunas de éstas. Ya se sabía que no se filtraban con los filtros convencionales. Me llama la atención que alguien se sorprenda con esto. Uruguay cambió radicalmente la forma de producción. Hemos perdido miles y miles de hectáreas de campo natural y no hay un registro de cuánto hemos perdido de humedales. Estos actúan como un filtro natural pero se han ido eliminando y se ha ido aumentando la concentración de la producción agropecuaria, el uso de agroquímicos y de herbicidas y plaguicidas que llegan más a los cauces de agua y llegan menos filtrados porque hay menos vegetación natural. También hubo aumento de tajamares. El agua que venía fluyendo queda estancada y genera mayor posibilidad de generación de algas tóxicas.

Pero desde el gobierno se dan préstamos para construir tajamares para combatir las sequías.
No solo es un tema de la calidad del agua, sino también de la cantidad de agua. No he escuchado hasta ahora las propuestas. ¿El comité de la cuenca del Santa Lucía que ha hecho? (En el gobierno) hay buenos técnicos, pero es un mito que hay una institución ambiental fuerte en Uruguay (…) Una institucionalidad fuerte es tener un ministro de ambiente fuerte, no un ministro que acomoda los proyectos que le pasan del otro lado (…) ¿A quién estás protegiendo si protegés la fuente de agua? ¿Al que se puede ir a comprar una botella de aguas Salus al supermercado o al que no puede comprar y que va a seguir tomando agua? Los más perjudicados siempre en los temas ambientales son los más pobres y los niños.

¿Los filtros de carbón activado en Aguas Corrientes son la solución?
Yo creo que los filtros van a servir pero va a llegar el momento en que se va a precisar otra solución. Si se continúa destruyendo la calidad del agua, en algún momento se va a tener que mejorar esa tecnología. En vez de gastar US$ 100 millones en filtros, gastemos US$ 30 millones en compra de tierras, US$ 10 millones en subsidios y el resto en un sistema de control.

A su juicio, ¿hay capacidad de control estatal?
Yo creo que no. No hay capacidad para llegar al microcontrol de lo que cada uno está fumigando en la cuenca. Un ejemplo. ¿Cuánto tiempo le llevó a la Dinama y al MGAP cambiar la distancia de 50 metros a 500 metros para la fumigación alrededor de una escuela rural? Años. Que le haya costado años modificar de 50 metros a 500 metros para proteger la salud de los niños te da la pauta de lo que te encontrás cuando planteás temas ambientales.
¿Cuál puede ser entonces la solución?Es un tema de negociación. Hay que mirar la cuenca en su conjunto: ver las tomas de agua, donde están las fuentes de contaminación, qué cultivo hay en cada lugar, qué producto se está utilizando y decir: ‘Esta área es prioritaria para mantener la fuente de agua en determinadas ciudades’.

Dijo que durante la elaboración del Geo Uruguay sufrieron mucho en el intercambio con el gobierno. ¿Hubo obstrucción en el acceso a datos? 

Cuando hacíamos unos estudios en ciudades del interior sobre el estado del ambiente nos costó muchísimo acceder al dato de OSE y eran las intendencias lo que estaban haciendo los estudios, no era un privado. En Uruguay es común que haya un secretismo entorno a la información existente. Por ejemplo, hay una publicación de sitios potencialmente contaminados en Uruguay en poder de la Dinama. No conseguís saber cuáles son esos sitios y cuál es el grado de contaminación. ¿Por qué? Porque se generaría alarma pública. El Estado no comparte su información, estás en una nebulosa. La información que está guardada en el cajón del secreto no genera la posibilidad de que esa información sea útil para la sociedad. 

Filtrado en la cocina y en la ducha

 Diego Martino fue el representante en Uruguay del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hasta que el organismo cerró su oficina en el país en octubre. No obstante, sigue trabajando en proyectos en América Latina. Respecto al uso particular que le da al agua de OSE, dijo que tiene un filtro en la cocina y otro en la ducha. “Dejé de tomar porque me desagradaba el olor a cloro del agua”, contó a El Observador. Y explicó: “Entre un vaso de agua filtrado y uno no filtrado la diferencia es abismal”. La decisión de colocar filtros se debió también a los datos que PNUMA había recabado en 2008 referidos a la presencia de cianobacterias en el agua. Durante un tiempo vivió en Canadá, “donde se suponía que la calidad del agua era buena”, pero una contaminación por coliformes provenientes de criaderos de cerdos terminó con varios muertos. Cuando volvió a Uruguay, compró los filtros. 



Fuente: El Observador
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21 de marzo de 2013

La CIA quiere recoger y guardar para siempre cada "migaja" de Internet


La CIA quiere recoger y guardar para siempre cada "migaja" de Internet

El jefe de la Oficina de Tecnologías de la CIA, Gus Hunt, dijo que el mundo está lleno de información de gran valor incluso en lo que nadie considera muy importante, como los tuits, vídeos y mensajes de texto. Y la CIA lo quiere todo y para siempre.

“El valor de cada pieza de información se conoce solo en conexión con otras piezas en un tiempo futuro”, dijo Gus Hunt en la conferencia tecnológica 'Structure:Data', en Nueva York. “Fundamentalmente tratamos de recogerlo todo y guardarlo para siempre", añadió el alto cargo de la CIA.

Los comentarios de Hunt llegan pocos días después de informes que aseguran que la CIA ha llegado a un acuerdo de 600 millones de dólares con Amazon para recibir durante al menos diez años sus servicios de la llamada 'computación en la nube'. Se trataría de otra señal de que la CIA está interesada en almacenar y analizar datos a gran escala.

Alguien podría saber dónde está cada uno de ustedes en todo momento, ya que llevan un dispositivo móvil"

Hunt confirmó que a la Agencia le gustaría poder recoger cada “migaja digital” que las personas están dejando incluso sin saberlo. “Ustedes ya son unas plataformas de sensores andantes”, ya que los móviles, los teléfonos inteligentes y tabletas, están dotados de cámaras, detectores de luz y equipos de geolocalización.

"Alguien podría saber dónde está cada uno de ustedes en todo momento, ya que llevan un dispositivo móvil, incluso si está apagado”, explicó Hunt a los asistentes a la conferencia.

Aunque no habló mucho sobre los conceptos de privacidad, advirtió que “las tecnologías se desarrollan más rápido de lo que los Gobiernos y las leyes pueden reaccionar”, lo que hace difícil contestar a la pregunta de “cuáles son sus derechos y a quién pertenecen sus datos”.

Fuente: RT



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