13 de diciembre de 2012

URUGUAY PAÍS DE PRIMERA…

Autor Laberinto Social

Según Mujica son pobres los que tienen mucho...

Según INE la canasta familiar para una familia tipo anda en el entorno de los 50 mil pesos (aproximadamente 2500 dólares) con un dólar estimado en 20 pesos uruguayos por cada billete norteamericano.
  1. El 75% de la población anda en el entorno de los 10 mil pesos. (500 dólares)
  2. Más del 50% de los jubilados ganan menos de 5 mil pesos.
  3. El trabajo sin restricción es de 68% es decir personas que poseen un trabajo estable, el resto son: vendedores ambulantes, zafrales, precarios, desocupados, indigentes, etc. Este 32% no aporta al BPS.

Con estos datos, mas allá que somos incondicionales de CUBA, nuestro nuevo paradigma es tener el privilegio de ser indigente en Suiza.

COMPAREN…

El "lujo" de ser pobre en Suiza
Hay alarma en la Confederación Helvética porque uno de cada 10 habitantes lo es. Desde una perspectiva latinoamericana llama la atención cómo se mide el fenómeno

De acuerdo a los criterios helvéticos, actualmente, sobre una población total de 8 millones, 1 millón son pobres. En respuesta a esto, el gobierno federal anunció un Programa Nacional de Lucha contra la Pobreza pero, desde una perspectiva latinoamericana, lo que ciertamente llama la atención son los altos estándares de lo que es considerado un ingreso mínimo vital social.

El mes pasado tuvieron lugar en la capital, Berna, deliberaciones tendientes a fijar las pautas del plan que se aplicará desde marzo de 2013 para erradicar la pobreza, con la participación de representantes de los cantones y municipios, sindicatos, asociaciones patronales, ONG y hasta personas directamente afectadas por el problema.

El plan pondrá el acento en la formación, especialmente de los niños y jóvenes socialmente desfavorecidos. El objetivo es que todos logren obtener un diploma profesional (oficio). En complemento con esto, se pondrá el acento en la inserción profesional y en la integración social.

Aunque recién ahora se lanza un plan a nivel nacional, el Estado no ha estado en absoluto inactivo. El grueso de las personas con carencias recibe asistencia social. Inclusive, una de las medidas en estudio es aumentar la ya existente asignación por hijo llevándola de los 200 francos suizos actuales a 300 (de unos 214 a 321 dólares, aproximadamente).

En el año 2005, Suiza superó por primera vez una cifra considerada tope psicológico de personas en situación de pobreza y en riesgo de caer en ella: un millón. El anuncio sacudió el tablero político. Como es de suponer, los partidos de izquierda se inclinaron por aumentar las ayudas sociales, mientras que a la derecha se manifestaban la preferencia por el estímulo al crecimiento económico.

Para los especialistas suizos, la clave es la integración al mercado del trabajo. Pero “si se lo hace artificialmente, fuera de las leyes del mercado, esos puestos pueden resultar de poco rendimiento para los empleadores y pueden desaparecer”, advertía Anne Küng, una analista de mercados de trabajo de la Secretaría de Estado para la Economía. Lo crucial, por lo tanto, es la formación ya que la mayoría de los pobres son personas con empleos de baja productividad, mal remunerados.

Caritas Suiza es una de las entidades no estatales más activas en materia de auxilio a estas personas. Por aquel entonces, su director Jürg Krummenacher, decía: “La pobreza en Suiza es una pobreza relativa. En un país rico es muy difícil decir que uno es pobre”.

En el año 2007, Caritas encomendó a dos especialistas la elaboración de un informe sobre la pobreza. Una de las investigadoras convocadas, Christin Kehrli, licenciada en Historia Económica y Social, decía: “Lo que más me impactó fue la constatación del alto número de personas en situación de pobreza o en riesgo de pobreza, porque no se las ve en la calle. Me sorprendió ver que la pobreza estaba tan bien escondida, que es un tabú tan grande”.

“Las personas afectadas por la pobreza intentan que los demás no las vean. Se repliegan cada vez más sobre sí mismas”, agregó. Una consecuencia de esta actitud es acentuar la exclusión social. “En Suiza, la percepción de la ayuda social está ligada a una cierta estigmatización (y) a la vergüenza y al orgullo de poder satisfacer sus necesidades por sí mismo, incluso si la situación es difícil”, decía Kehrli.

La estimación de Cáritas es que más del 50% de las personas que están en condiciones de recibir ayuda estatal no la solicitan.

Umbral de pobreza
En coincidencia con el anuncio del Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza, la Oficina Federal de Estadística  (OFS por sus siglas en francés) publicó por primera vez un análisis completo de la pobreza.
El resultado es que en 2010 Suiza tenía 600.000 pobres (7,9%) es decir, personas con ingresos inferiores a 2.250 francos suizos por mes (unos 2.400 dólares) para un individuo solo y 4000 (4.282 dólares) para un matrimonio con dos hijos menores de 14 años).

Además, un millón de personas están en riesgo de caer en la pobreza. En este segundo caso, el umbral es de 2350 francos suizos por mes (u$s 2516) para una persona sola y 5000 (5353 dólares) para una familia tipo.

Para fijar estos límites, las autoridades helvéticas utilizan dos estándares internacionales: el del Eurostat (la Unión Europea) que considera pobre a la persona cuyo ingreso es inferior al 60% del promedio del país, y el de la OCDE, que fija ese límite en el 50% de ese ingreso medio.

En el primer caso, los pobres representan el 14,2% de la población: un millón de personas. Si se toma el criterio de la OCDE, el porcentaje desciende a 7,6%.

La pobreza afecta entonces aproximadamente a uno de cada diez suizos, una cifra que impacta en ese país y explica la movilización en torno al tema.

Es pobre (según la definición oficial de la OFS) “la persona que no tiene los medios para adquirir los bienes y servicios necesarios para una vida social integrada”. El riesgo de pobreza, dice la propia OFS, “es por lo tanto visto como una forma de inequidad”.

Mínimo vital social  
Se habla de un “mínimo vital social”  y de que la persona que no lo alcanza padece de “privación material severa”, un concepto cuya aclaración es por demás interesante:

“La tasa de privación material severa se define como la ausencia, por razones financieras, de al menos 3 elementos de los 9 de las siguientes áreas”, dice el organismo, que las detalla así:

1. capacidad de hacer frente a un gasto imprevisto de un monto de 2000 francos
2. capacidad de solventar una semana de vacaciones anuales fuera del domicilio
3. ausencia de retraso en pagos (cuota de un crédito, alquiler, servicios, mensualidades, etc)
4. capacidad para solventar una comida compuesta de carne o pescado una vez cada dos días por lo menos
5. capacidad para calefaccionar convenientemente el domicilio
6. posesión de un lavarropas
7. posesión de un televisor a color
8. posesión de un teléfono
9. posesión de un vehículo
La falta de 3 elementos de la lista anterior, determina que una persona se encuentre por debajo de lo que en Suiza se considera una existencia digna.
El listón es alto evidentemente. Para la Confederación Suiza de Instituciones Financieras de Acción Social (CSIAS), el mínimo vital debe tanto garantizar la existencia material cuanto promover la integración social y profesional.

Su lista es muy similar a la de la oficina de estadísticas. Un ingreso mínimo debe solventar:
Las necesidades de base (alimentación, bebidas y tabaco –sic)
Vestimenta y calzado
Consumo de energía
Limpieza y mantenimiento
Compra de artículos corrientes
Gastos de salud (medicamentos sin receta)
Transporte
Teléfono
Ocio y formación (televisión, deporte, juguetes, cine, mascotas)
Cuidados corporales (artículos de aseo personal, peluquería)
Equipamiento personal (artículos de oficina por ejemplo)
Bebidas consumidas fuera del hogar
Otros (por ejemplo, la cuota de una asociación, regalitos)

La autora del citado informe de Cáritas cree que en Suiza “la pobreza es sobre todo un problema de repartición de la riqueza”. El país tiene recursos para que todo el mundo viva bien, dice, pero hay “una distancia muy grande entre los ricos y los pobres”. 

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