26 de diciembre de 2012

10 ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN MEDIÁTICA NOAM CHOMSKY

Avram Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 7 de diciembre de 1928 - ) es un lingüista, filósofo, matemático y activista estadounidense. Es profesor emérito de Lingüística en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, gracias a sus trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Es, asimismo, reconocido por su activismo político, caracterizado por una fuerte crítica del capitalismo contemporáneo y de la política exterior de los Estados Unidos. Se ha definido políticamente a sí mismo como un anarquista o socialista libertario. Ha sido señalado por el New York Times como "el más importante de los pensadores contemporáneos",





10 ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacciónsolución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
  
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.
 
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

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16 de diciembre de 2012

ARGENTINOS, FELICITACIONES POR ESTE DOBLETE


Liberación de la Fragata Libertad y el triunfo de los especuladores de los fondos llamados "buitres".
Nada menos que en tribunales de justicia internacional de EE.UU. y Hamburgo(Alemania).

Es también un triunfo y un ejemplo para los países de América Latina de esta sangría que están viviendo los pueblos sometidos a los bancos internacionales FMI, Banco Mundial, BID derivada de deudas públicas inmorales, indeseables, ilegitima... IMPAGABLES e INCOBRABLES.



“No pueden digerir que exista el Estado”
Para el actual embajador en Francia, el ataque de los fondos buitre contra Argentina es parte de “la resistencia externa porque reapareció el Estado, que demostró que es posible salir adelante dando por tierra con las teorías neoliberales”.







Ferrer: “Tras esta experiencia, ojalá aparezca
 legislación que modifique este
 sistema enfermo”.
Por Raúl Dellatorre
Aldo Ferrer es actualmente embajador argentino en Francia, pero a lo largo de varias décadas de coherente y lúcida defensa de la economía nacional –con la producción y el empleo como objetivos centrales– se ha convertido un referente de quienes se opusieron al modelo neoliberal. Respecto de la forma en la que el gobierno nacional resolvió el problema de la deuda a partir de 2005 y los factores de poder que hoy debe enfrentar en el exterior, como los fondos buitre y el apoyo que éstos reciben en algunos círculos financieros, incluso domésticos, Ferrer opina: “En realidad, la resistencia que viene de afuera es por la reaparición del Estado, y las críticas se basan en las creencias viejas que dicen que un país periférico como el nuestro tiene que hacer lo que le dicen”. El economista y embajador apuntó, respecto del fallo del Tribunal de Hamburgo y la forma en que Argentina va logrando superar los escollos que le presentan los grupos financieros especulativos, su esperanza de que “pueda aparecer legislación en algún lugar donde modifique este sistema enfermo, en el que los fondos buitre aparecen como infectando aun más la situación”.
En una entrevista que concedió a la agencia Télam, señaló que ese protagonismo estatal “va más allá de cumplir con los pagos de la deuda, hemos demostrado que un país puede salir adelante solo, con políticas acertadas de producción y de empleo, y eso es muy difícil de digerir”. El economista, autor de libros que están entre los más estudiados y citados sobre economía argentina, sostuvo que la imagen que tiene hoy Argentina, después de haber cancelado el último compromiso de pago de deuda del año, “es la de un país que cumple y lo hace con recuperación de soberanía interna, reestructurando deuda, con la pesificación del sistema financiero, nacionalizando el sistema jubilatorio, YPF, en síntesis, recuperando el Estado”.
“Esto –agregó– es lo que caracterizó la situación posterior a la crisis del 2001, la reaparición de un Estado con capacidad de hacer política económica sobre la solidez del modelo, y eso, para los intereses de algunos, es inaceptable.” Agregó que “por eso, más allá del barullo que arman, lo importante es lo que hacemos fronteras para adentro. Nos estamos ubicando en el mundo de forma dinámica, la relación con Brasil, la posición en América latina, y esto hay que consolidarlo”.
Según el actual embajador en París, “nosotros hemos dado por tierra con todas las teorías neoliberales, hemos demostrado que un país puede salir adelante solo, con políticas acertadas de producción y empleo. Argentina escribió una historia distinta y esto genera un recelo porque hizo lo contrario de lo que se dice que hay que hacer. Argentina desmontó este andamiaje del neoliberalismo y esto es muy difícil de digerir”.
Ferrer postula que “las malas políticas son inducidas en parte por el mismo sistema financiero porque, por ejemplo, cuando se creó el euro, muchos entraron en una senda de endeudamiento y terminaron con burbujas especulativas que los dejaron sumidos en la crisis que viven ahora. Lo sorprendente es que en la Unión Europea no terminen de ver cuál es el verdadero origen del problema. Todo eso que se dice de salvatajes, paquetes de ayuda, en realidad consiste en seguir tomando créditos sabiendo que no van a ser pagados. Es como un casino, donde ponen la plata y, bueno, el casino estalló con esos refinanciamientos que no resuelven el problema”.
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13 de diciembre de 2012

URUGUAY PAÍS DE PRIMERA…

Autor Laberinto Social

Según Mujica son pobres los que tienen mucho...

Según INE la canasta familiar para una familia tipo anda en el entorno de los 50 mil pesos (aproximadamente 2500 dólares) con un dólar estimado en 20 pesos uruguayos por cada billete norteamericano.
  1. El 75% de la población anda en el entorno de los 10 mil pesos. (500 dólares)
  2. Más del 50% de los jubilados ganan menos de 5 mil pesos.
  3. El trabajo sin restricción es de 68% es decir personas que poseen un trabajo estable, el resto son: vendedores ambulantes, zafrales, precarios, desocupados, indigentes, etc. Este 32% no aporta al BPS.

Con estos datos, mas allá que somos incondicionales de CUBA, nuestro nuevo paradigma es tener el privilegio de ser indigente en Suiza.

COMPAREN…

El "lujo" de ser pobre en Suiza
Hay alarma en la Confederación Helvética porque uno de cada 10 habitantes lo es. Desde una perspectiva latinoamericana llama la atención cómo se mide el fenómeno

De acuerdo a los criterios helvéticos, actualmente, sobre una población total de 8 millones, 1 millón son pobres. En respuesta a esto, el gobierno federal anunció un Programa Nacional de Lucha contra la Pobreza pero, desde una perspectiva latinoamericana, lo que ciertamente llama la atención son los altos estándares de lo que es considerado un ingreso mínimo vital social.

El mes pasado tuvieron lugar en la capital, Berna, deliberaciones tendientes a fijar las pautas del plan que se aplicará desde marzo de 2013 para erradicar la pobreza, con la participación de representantes de los cantones y municipios, sindicatos, asociaciones patronales, ONG y hasta personas directamente afectadas por el problema.

El plan pondrá el acento en la formación, especialmente de los niños y jóvenes socialmente desfavorecidos. El objetivo es que todos logren obtener un diploma profesional (oficio). En complemento con esto, se pondrá el acento en la inserción profesional y en la integración social.

Aunque recién ahora se lanza un plan a nivel nacional, el Estado no ha estado en absoluto inactivo. El grueso de las personas con carencias recibe asistencia social. Inclusive, una de las medidas en estudio es aumentar la ya existente asignación por hijo llevándola de los 200 francos suizos actuales a 300 (de unos 214 a 321 dólares, aproximadamente).

En el año 2005, Suiza superó por primera vez una cifra considerada tope psicológico de personas en situación de pobreza y en riesgo de caer en ella: un millón. El anuncio sacudió el tablero político. Como es de suponer, los partidos de izquierda se inclinaron por aumentar las ayudas sociales, mientras que a la derecha se manifestaban la preferencia por el estímulo al crecimiento económico.

Para los especialistas suizos, la clave es la integración al mercado del trabajo. Pero “si se lo hace artificialmente, fuera de las leyes del mercado, esos puestos pueden resultar de poco rendimiento para los empleadores y pueden desaparecer”, advertía Anne Küng, una analista de mercados de trabajo de la Secretaría de Estado para la Economía. Lo crucial, por lo tanto, es la formación ya que la mayoría de los pobres son personas con empleos de baja productividad, mal remunerados.

Caritas Suiza es una de las entidades no estatales más activas en materia de auxilio a estas personas. Por aquel entonces, su director Jürg Krummenacher, decía: “La pobreza en Suiza es una pobreza relativa. En un país rico es muy difícil decir que uno es pobre”.

En el año 2007, Caritas encomendó a dos especialistas la elaboración de un informe sobre la pobreza. Una de las investigadoras convocadas, Christin Kehrli, licenciada en Historia Económica y Social, decía: “Lo que más me impactó fue la constatación del alto número de personas en situación de pobreza o en riesgo de pobreza, porque no se las ve en la calle. Me sorprendió ver que la pobreza estaba tan bien escondida, que es un tabú tan grande”.

“Las personas afectadas por la pobreza intentan que los demás no las vean. Se repliegan cada vez más sobre sí mismas”, agregó. Una consecuencia de esta actitud es acentuar la exclusión social. “En Suiza, la percepción de la ayuda social está ligada a una cierta estigmatización (y) a la vergüenza y al orgullo de poder satisfacer sus necesidades por sí mismo, incluso si la situación es difícil”, decía Kehrli.

La estimación de Cáritas es que más del 50% de las personas que están en condiciones de recibir ayuda estatal no la solicitan.

Umbral de pobreza
En coincidencia con el anuncio del Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza, la Oficina Federal de Estadística  (OFS por sus siglas en francés) publicó por primera vez un análisis completo de la pobreza.
El resultado es que en 2010 Suiza tenía 600.000 pobres (7,9%) es decir, personas con ingresos inferiores a 2.250 francos suizos por mes (unos 2.400 dólares) para un individuo solo y 4000 (4.282 dólares) para un matrimonio con dos hijos menores de 14 años).

Además, un millón de personas están en riesgo de caer en la pobreza. En este segundo caso, el umbral es de 2350 francos suizos por mes (u$s 2516) para una persona sola y 5000 (5353 dólares) para una familia tipo.

Para fijar estos límites, las autoridades helvéticas utilizan dos estándares internacionales: el del Eurostat (la Unión Europea) que considera pobre a la persona cuyo ingreso es inferior al 60% del promedio del país, y el de la OCDE, que fija ese límite en el 50% de ese ingreso medio.

En el primer caso, los pobres representan el 14,2% de la población: un millón de personas. Si se toma el criterio de la OCDE, el porcentaje desciende a 7,6%.

La pobreza afecta entonces aproximadamente a uno de cada diez suizos, una cifra que impacta en ese país y explica la movilización en torno al tema.

Es pobre (según la definición oficial de la OFS) “la persona que no tiene los medios para adquirir los bienes y servicios necesarios para una vida social integrada”. El riesgo de pobreza, dice la propia OFS, “es por lo tanto visto como una forma de inequidad”.

Mínimo vital social  
Se habla de un “mínimo vital social”  y de que la persona que no lo alcanza padece de “privación material severa”, un concepto cuya aclaración es por demás interesante:

“La tasa de privación material severa se define como la ausencia, por razones financieras, de al menos 3 elementos de los 9 de las siguientes áreas”, dice el organismo, que las detalla así:

1. capacidad de hacer frente a un gasto imprevisto de un monto de 2000 francos
2. capacidad de solventar una semana de vacaciones anuales fuera del domicilio
3. ausencia de retraso en pagos (cuota de un crédito, alquiler, servicios, mensualidades, etc)
4. capacidad para solventar una comida compuesta de carne o pescado una vez cada dos días por lo menos
5. capacidad para calefaccionar convenientemente el domicilio
6. posesión de un lavarropas
7. posesión de un televisor a color
8. posesión de un teléfono
9. posesión de un vehículo
La falta de 3 elementos de la lista anterior, determina que una persona se encuentre por debajo de lo que en Suiza se considera una existencia digna.
El listón es alto evidentemente. Para la Confederación Suiza de Instituciones Financieras de Acción Social (CSIAS), el mínimo vital debe tanto garantizar la existencia material cuanto promover la integración social y profesional.

Su lista es muy similar a la de la oficina de estadísticas. Un ingreso mínimo debe solventar:
Las necesidades de base (alimentación, bebidas y tabaco –sic)
Vestimenta y calzado
Consumo de energía
Limpieza y mantenimiento
Compra de artículos corrientes
Gastos de salud (medicamentos sin receta)
Transporte
Teléfono
Ocio y formación (televisión, deporte, juguetes, cine, mascotas)
Cuidados corporales (artículos de aseo personal, peluquería)
Equipamiento personal (artículos de oficina por ejemplo)
Bebidas consumidas fuera del hogar
Otros (por ejemplo, la cuota de una asociación, regalitos)

La autora del citado informe de Cáritas cree que en Suiza “la pobreza es sobre todo un problema de repartición de la riqueza”. El país tiene recursos para que todo el mundo viva bien, dice, pero hay “una distancia muy grande entre los ricos y los pobres”. 

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25 de noviembre de 2012

GAZA CON LA ÓPTICA DE EDUARDO GALEANO


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Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
 Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo, autor de “Las venas abiertas de América Latina”.
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El Estado títere EE.UU.

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Por Paul Craig Roberts
El gobierno de Estados Unidos y sus pueblos avasallados piensan que Estados Unidos es “la única superpotencia del mundo”. ¿Pero cómo puede ser un país una superpotencia si todo su gobierno y una mayoría de sus súbditos, especialmente los miembros de iglesias evangélicas, se arrastran ante el primer ministro israelí? ¿Cómo puede ser un país una superpotencia cuando carece del poder para determinar su propia política exterior en Medio Oriente? Un país semejante no es una superpotencia. Es un Estado títere.
En los últimos días hemos presenciado, una vez más, cómo la “superpotencia EE.UU.” se arrastra a los pies de Netanyahu. Cuando este decidió volver a asesinar a mujeres y niños palestinos en Gaza, a seguir destruyendo lo que queda de la infraestructura social del gueto de Gaza y a declarar que los crímenes de guerra israelíes y los crímenes israelíes contra la humanidad son solo un ejercicio de “autodefensa”, el Senado de EE.UU., la Cámara de Representantes de EE.UU., la Casa Blanca y los medios de EE.UU., declararon rápidamente su apoyo a los crímenes de Netanyahu.
El 16 de noviembre el Congreso de la “superpotencia”, la Cámara y el Senado, aprobaron por abrumadora mayoría las resoluciones escritas para ellos por AIPAC. El Lobby de Israel conocido como el Comité de Asuntos Públicos EE.UU.-Israel, el único agente extranjero que no necesita registrarse como agente extranjero. El Global News Service of the Jewish People informó con orgullo de su poder sobre Washington. http://current.com/19su0kc
Demócratas y republicanos compartieron el deshonor de servir a Israel y al mal en lugar de a EE.UU. y a la justicia para los palestinos.
La Casa Blanca obedeció rápidamente las exigencias del Lobby de Israel. El presidente Obama anunció que “apoya plenamente” el ataque de Israel a Gaza. Ben Rhodes, consejero adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca, dijo a los medios el 17 de noviembre que la Casa Blanca “quiere lo mismo que lo que quieren los israelíes”. Se trata de una exageración, ya que muchos israelíes se oponen a los crímenes del gobierno israelí, que no es el gobierno de Israel, sino el gobierno de los “colonos”, es decir los inmigrantes hambrientos de tierras que están robando ilegalmente, con el apoyo de Netanyahu, las tierras de los palestinos.
El Israel de Netanyahu es el equivalente de los Republicanos de Lincoln de hace 150 años. Entonces no existía una ley internacional que protegiera a los Estados del sur que abandonaron la unión voluntaria, un derecho constitucional, a fin de evitar ser explotados por los intereses de negocios del norte. Subsiguientemente, el ejército de la Unión, después de devastar el sur, se volvió contra los indios americanos, y no existía ninguna ley internacional que protegiera a los indios americanos de los asesinatos y desposeimiento por parte de los ejércitos de Washington.
Washington afirmó que sus fuerzas invasoras estaban amenazadas por los arcos y flechas de los indios. Actualmente existe un derecho internacional para proteger a los residentes palestinos de Cisjordania y Gaza. Sin embargo, cada vez que el mundo trata de responsabilizar al gobierno israelí de sus crímenes, el títere de Israel en Washington veta la decisión de la ONU.
La idea de que Israel está amenazado por los palestinos es tan absurda como la idea de que EE.UU. está amenazado por Afganistán, Irak, Libia, Yemen, Siria, Somalia, Pakistán o Irán. Ningún gobierno de estos países ha hecho nunca declaraciones amenazadoras a EE.UU. Y aunque lo hubieran hecho no tendría sentido. Si una superpotencia puede sentirse amenazada por países tan impotentes y distantes, no es una superpotencia.
Satanizar a la víctima es una manera de ocultar crímenes del Estado. Los medios impresos y televisivos de EE.UU. son inútiles como críticos de los crímenes del Estado. Los únicos crímenes de los que informan se achacan a “terroristas”, es decir a los que resisten a la hegemonía de EE.UU., y a altunos estadounidenses como Bradley Manning y Sibel Edmonds, quienes liberan la verdad del secreto oficial. Julian Assange de WikiLeaks sigue estando en peligro a pesar del asilo que le ha otorgado el presidente de Ecuador, ya que Washington tiene poco respeto al derecho internacional.
En EE.UU., el ejercicio de la Primera Enmienda está empezando a considerarse un crimen contra el Estado. El propósito de los medios ya no es encontrar la verdad, sino proteger las mentiras oficiales. Decir la verdad ha desaparecido esencialmente, ya que es demasiado caro para los periodistas que se atreven a hacerlo. Para conservar su empleo tienen que servir a Washington y a los grupos de intereses privados servidos por Washington.
Para defender los últimos crímenes de guerra de Israel del 19 de noviembre, el presidente Obama dijo: “ningún país del mudo toleraría una lluvia de misiles provenientes de fuera de sus fronteras”. Pero por cierto, numerosos países aguantan los misiles que llueven provenientes de EE.UU. El criminal de guerra Obama hace que lluevan misiles en Afganistán, Pakistán y Yemen e hizo que llovieran en Libia, Somalia, Irak y Siria. Irán podría ser el próximo.
El ataque alemán al Gueto de Varsovia es una de las historias de horror de la historia judía. Algo parecido está ocurriendo de nuevo, solo que esta vez los perpetradores, no las víctimas, son los judíos. Ninguna mano se ha alzado para apartar a Israel del objetivo de la operación que según el ministro del Interior israelí, Eli Yishai, “enviará a Gaza de vuelta a la Edad Media”,
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18 de noviembre de 2012

Los derechos de los trabajadores: ¿un tema para arqueólogos?


El escritor uruguayo convocó a cientos de estudiantes, que fueron hasta nueve horas antes de que hablara para conseguir entrar. El tema era uno “que ya no suele tocarse”, el del trabajo “y el del miedo que tenemos todos de quedarnos sin trabajo”. Fue escuchado en un silencio profundo y aclamado al final.






Por Eduardo Galeano
Este mosaico ha sido armado con unos pocos textos míos, publicados en libros y revistas en los últimos años. Sin querer queriendo, yendo y viniendo entre el pasado y el presente y entre temas diversos, todos los textos se refieren, de alguna manera, directa o indirectamente, a los derechos de los trabajadores, derechos despedazados por el huracán de la crisis: esta crisis feroz, que castiga el trabajo y recompensa la especulación y está arrojando al tacho de la basura más de dos siglos de conquistas obreras.



La tarántula universal

Ocurrió en Chicago, en 1886.
El 1º de mayo, cuando la huelga obrera paralizó Chicago y otras ciudades, el diario Philadelphia Tribune diagnosticó: El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal, y se ha vuelto loco de remate.
Locos de remate estaban los obreros que luchaban por la jornada de trabajo de ocho horas y por el derecho a la organización sindical.
Al año siguiente, cuatro dirigentes obreros, acusados de asesinato, fueron sentenciados sin pruebas en un juicio mamarracho. Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons y Auguste Spies marcharon a la horca. El quinto condenado, Louis Linng, se había volado la cabeza en su celda.
Cada 1º de mayo, el mundo entero los recuerda.
Con el paso del tiempo, las convenciones internacionales, las constituciones y las leyes les han dado la razón.
Sin embargo, las empresas más exitosas siguen sin enterarse. Prohíben los sindicatos obreros y miden la jornada de trabajo con aquellos relojes derretidos que pintó Salvador Dalí.

Una enfermedad llamada trabajo

En 1714 murió Bernardino Ramazzini.
El era un médico raro, que empezaba preguntando:
–¿En qué trabaja usted?
A nadie se le había ocurrido que eso podía tener alguna importancia.
Su experiencia le permitió escribir el primer tratado de medicina del trabajo, donde describió, una por una, las enfermedades frecuentes en más de cincuenta oficios. Y comprobó que había pocas esperanzas de curación para los obreros que comían hambre, sin sol y sin descanso, en talleres cerrados, irrespirables y mugrientos.
Mientras Ramazzini moría en Padua, en Londres nacía Percivall Pott.
Siguiendo las huellas del maestro italiano, este médico inglés investigó la vida y la muerte de los obreros pobres. Entre otros hallazgos, Pott descubrió por qué era tan breve la vida de los niños deshollinadores. Los niños se deslizaban, desnudos, por las chimeneas, de casa en casa, y en su difícil tarea de limpieza respiraban mucho hollín. El hollín era su verdugo.

Desechables

Más de noventa millones de clientes acuden, cada semana, a las tiendas Wal-Mart. Sus más de novecientos mil empleados tienen prohibida la afiliación a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado más. La exitosa empresa niega sin disimulo uno de los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas: la libertad de asociación. El fundador de Wal-Mart, Sam Walton, recibió en 1992, la Medalla de la Libertad, una de las más altas condecoraciones de los Estados Unidos.
Uno de cada cuatro adultos norteamericanos, y nueve de cada diez niños, engullen en McDonald’s la comida plástica que los engorda. Los trabajadores de McDonald’s son tan desechables como la comida que sirven: los pica la misma máquina. Tampoco ellos tienen el derecho de sindicalizarse.
En Malasia, donde los sindicatos obreros todavía existen y actúan, las empresas Intel, Motorola, Texas Instruments y Hewlett Packard lograron evitar esa molestia. El gobierno de Malasia declaró union free, libre de sindicatos, el sector electrónico.
Tampoco tenían ninguna posibilidad de agremiarse las ciento noventa obreras que murieron quemadas en Tailandia, en 1993, en el galpón trancado por fuera donde fabricaban los muñecos de Sesame Street, Bart Simpson y Los Muppets.
En sus campañas electorales del año 2000, los candidatos Bush y Gore coincidieron en la necesidad de seguir imponiendo en el mundo el modelo norteamericano de relaciones laborales. “Nuestro estilo de trabajo”, como ambos lo llamaron, es el que está marcando el paso de la globalización que avanza con botas de siete leguas y entra hasta en los más remotos rincones del planeta.
La tecnología, que ha abolido las distancias, permite ahora que un obrero de Nike en Indonesia tenga que trabajar cien mil años para ganar lo que gana en un año un ejecutivo de Nike en los Estados Unidos.
Es la continuación de la época colonial, en una escala jamás conocida. Los pobres del mundo siguen cumpliendo su función tradicional: proporcionan brazos baratos y productos baratos, aunque ahora produzcan muñecos, zapatos deportivos, computadoras o instrumentos de alta tecnología además de producir, como antes, caucho, arroz, café, azúcar y otras cosas malditas por el mercado mundial.
Desde 1919, se han firmado 183 convenios internacionales que regulan las relaciones de trabajo en el mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo, de esos 183 acuerdos, Francia ratificó 115, Noruega 106, Alemania 76 y los Estados Unidos... catorce. El país que encabeza el proceso de globalización sólo obedece sus propias órdenes. Así garantiza suficiente impunidad a sus grandes corporaciones, lanzadas a la cacería de mano de obra barata y a la conquista de territorios que las industrias sucias pueden contaminar a su antojo. Paradójicamente, este país que no reconoce más ley que la ley del trabajo fuera de la ley es el que ahora dice que no habrá más remedio que incluir “cláusulas sociales” y de “protección ambiental” en los acuerdos de libre comercio. ¿Qué sería de la realidad sin la publicidad que la enmascara?
Esas cláusulas son meros impuestos que el vicio paga a la virtud con cargo al rubro relaciones públicas, pero la sola mención de los derechos obreros pone los pelos de punta a los más fervorosos abogados del salario de hambre, el horario de goma y el despido libre. Desde que Ernesto Zedillo dejó la presidencia de México, pasó a integrar los directorios de la Union Pacific Corporation y del consorcio Procter & Gamble, que opera en 140 países. Además, encabeza una comisión de las Naciones Unidas y difunde sus pensamientos en la revista Forbes: en idioma tecnocratés, se indigna contra “la imposición de estándares laborales homogéneos en los nuevos acuerdos comerciales”. Traducido, eso significa: olvidemos de una buena vez toda la legislación internacional que todavía protege a los trabajadores. El presidente jubilado cobra por predicar la esclavitud. Pero el principal director ejecutivo de General Electric lo dice más claro: “Para competir, hay que exprimir los limones”. Y no es necesario aclarar que él no trabaja de limón en el reality show del mundo de nuestro tiempo.
Ante las denuncias y las protestas, las empresas se lavan las manos: yo no fui. En la industria posmoderna, el trabajo ya no está concentrado. Así es en todas partes, y no sólo en la actividad privada. Los contratistas fabrican las tres cuartas partes de los autos de Toyota. De cada cinco obreros de Volkswagen en Brasil, sólo uno es empleado de la empresa. De los 81 obreros de Petrobras muertos en accidentes de trabajo a fines del siglo XX, 66 estaban al servicio de contratistas que no cumplen las normas de seguridad. A través de trescientas empresas contratistas, China produce la mitad de todas las muñecas Barbie para las niñas del mundo. En China sí hay sindicatos, pero obedecen a un estado que en nombre del socialismo se ocupa de la disciplina de la mano de obra: “Nosotros combatimos la agitación obrera y la inestabilidad social, para asegurar un clima favorable a los inversores”, explicó Bo Xilai, alto dirigente del Partido Comunista chino.
El poder económico está más monopolizado que nunca, pero los países y las personas compiten en lo que pueden: a ver quién ofrece más a cambio de menos, a ver quién trabaja el doble a cambio de la mitad. A la vera del camino están quedando los restos de las conquistas arrancadas por tantos años de dolor y de lucha.
Las plantas maquiladoras de México, Centroamérica y el Caribe, que por algo se llaman “sweat shops”, talleres del sudor, crecen a un ritmo mucho más acelerado que la industria en su conjunto. Ocho de cada diez nuevos empleos en la Argentina están “en negro”, sin ninguna protección legal. Nueve de cada diez nuevos empleos en toda América latina corresponden al “sector informal”, un eufemismo para decir que los trabajadores están librados a la buena de Dios. La estabilidad laboral y los demás derechos de los trabajadores, ¿serán de aquí a poco un tema para arqueólogos? ¿No más que recuerdos de una especie extinguida?
En el mundo al revés, la libertad oprime: la libertad del dinero exige trabajadores presos de la cárcel del miedo, que es la más cárcel de todas las cárceles. El dios del mercado amenaza y castiga; y bien lo sabe cualquier trabajador, en cualquier lugar. El miedo al desempleo, que sirve a los empleadores para reducir sus costos de mano de obra y multiplicar la productividad, es, hoy por hoy, la fuente de angustia más universal. ¿Quién está a salvo del pánico de ser arrojado a las largas colas de los que buscan trabajo? ¿Quién no teme convertirse en un “obstáculo interno”, para decirlo con las palabras del presidente de la Coca-Cola, que explicó el despido de miles de trabajadores diciendo que “hemos eliminado los obstáculos internos”?
Y en tren de preguntas, la última: ante la globalización del dinero, que divide al mundo en domadores y domados, ¿se podrá internacionalizar la lucha por la dignidad del trabajo? Menudo desafío.

Un raro acto de cordura

En 1998, Francia dictó la ley que redujo a treinta y cinco horas semanales el horario de trabajo.
Trabajar menos, vivir más: Tomás Moro lo había soñado, en su Utopía, pero hubo que esperar cinco siglos para que por fin una nación se atreviera a cometer semejante acto de sentido común.
Al fin y al cabo, ¿para qué sirven las máquinas, si no es para reducir el tiempo de trabajo y ampliar nuestros espacios de libertad? ¿Por qué el progreso tecnológico tiene que regalarnos desempleo y angustia?
Por una vez, al menos, hubo un país que se atrevió a desafiar tanta sinrazón.
Pero poco duró la cordura. La ley de las treinta y cinco horas murió a los diez años.

Este inseguro mundo

Hoy, abril 28, Día de la Seguridad en el Trabajo, vale la pena advertir que no hay nada más inseguro que el trabajo. Cada vez son más y más los trabajadores que despiertan, cada día, preguntando:
–¿Cuántos sobraremos? ¿Quién me comprará?
Muchos pierden el trabajo y muchos pierden, trabajando, la vida: cada quince segundos muere un obrero, asesinado por eso que llaman accidentes de trabajo.
La inseguridad pública es el tema preferido de los políticos que desatan la histeria colectiva para ganar elecciones. Peligro, peligro, proclaman: en cada esquina acecha un ladrón, un violador, un asesino. Pero esos políticos jamás denuncian que trabajar es peligroso, y es peligroso cruzar la calle, porque cada veinticinco segundos muere un peatón, asesinado por eso que llaman accidente de tránsito; y es peligroso comer, porque quien está a salvo del hambre puede sucumbir envenenado por la comida química; y es peligroso respirar, porque en las ciudades el aire puro es, como el silencio, un artículo de lujo; y también es peligroso nacer, porque cada tres segundos muere un niño que no ha llegado vivo a los cinco años de edad.

Historia de Maruja

Hoy, 30 de marzo, Día del Servicio Doméstico, no viene mal contar la breve historia de una trabajadora de uno de los oficios más ninguneados del mundo.
Maruja no tenía edad.
De sus años de antes, nada decía. De sus años de después, nada esperaba.
No era linda, ni fea, ni más o menos.
Caminaba arrastrando los pies, empuñando el plumero, o la escoba, o el cucharón.
Despierta, hundía la cabeza entre los hombros.
Dormida, hundía la cabeza entre las rodillas.
Cuando le hablaban, miraba el suelo, como quien cuenta hormigas.
Había trabajado en casas ajenas desde que tenía memoria.
Nunca había salido de la ciudad de Lima.
Mucho trajinó, de casa en casa, y en ninguna se hallaba. Por fin, encontró un lugar donde fue tratada como si fuera persona.
A los pocos días, se fue.
Se estaba encariñando.

Desaparecidos

Agosto 30, Día de los Desaparecidos:
los muertos sin tumba,
las tumbas sin nombre,
las mujeres y los hombres que el terror tragó,
los bebés que son o han sido botín de guerra.
Y también:
los bosques nativos,
las estrellas en la noche de las ciudades,
el aroma de las flores,
el sabor de las frutas,
las cartas escritas a mano,
los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo,
el fútbol de la calle,
el derecho a caminar,
el derecho a respirar,
los empleos seguros,
las jubilaciones seguras,
las casas sin rejas,
las puertas sin cerradura,
el sentido comunitario
y el sentido común.

El origen del mundo

Hacía pocos años que había terminado la guerra española y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República.
Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros, le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó.
Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio.
Me lo contó: él era un niño desesperado, que quería salvar a su padre de la condenación eterna, pero el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
–Pero papá –preguntó Josep, llorando–. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?
Y el obrero, cabizbajo, casi en secreto, dijo:
–Tonto.
Dijo:
–Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
Fuente: Página 12
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16 de octubre de 2012

Iraq: diez años, millones de vidas y miles de millones de dólares más tarde




Por Dennis Kucinich (Congresista de Estados Unidos)



                             



                





Hace diez años, el debate sobre la guerra de Iraq llegó al Congreso en la forma de una resolución promovida por la administración de George W. Bush. La guerra en Iraq costó a los Estados Unidos tanto como $ 5 billones. Desempeñó un papel en el estímulo de la crisis financiera global. Cuatro mil cuatrocientos, ochenta y ocho estadounidenses fueron asesinados. Más de 33.000 personas resultaron heridas.
Nada menos que 1.000.000 civiles iraquíes inocentes fueron asesinados. El costo monetario de la guerra en Iraq es incalculable. Una guerra civil sectaria ha devastado Iraq durante casi una década. Iraq se ha convertido en el hogar de al Qaeda.

La guerra en Iraq fue vendida al Congreso y al pueblo estadounidense con mentiras fácilmente refutables. Tenemos que aprender de este período oscuro en la historia de Estados Unidos para asegurar que no repitamos los mismos errores. Y tenemos que pedir cuentas a quienes engañaron al público estadounidense.

El 2 de octubre de 2002, el día en que se introdujo la legislación para autorizar la guerra en Iraq, envié y distribuí personalmente una nota a mis colegas en el Congreso refutando punto por punto toda la razón dada por el gobierno de Bush para ir a la guerra.

El 3 de octubre de 2002, ofrecí una conferencia de prensa con 25 miembros del Congreso y presenté a continuación una explicación de una hora al Congreso, refutando las mentiras sobre las que se basaba la causa de la guerra.

Quedó claro en la información pública disponible en el momento en que Iraq no tenía armas de destrucción masiva (ADM), que Iraq no tenía ninguna conexión al 9/11, y que Iraq no era una amenaza para los Estados Unidos. Cualquiera que quisiera mirar podido ver la misma información que yo.

Sin embargo, algunos de los principales líderes políticos de Estados Unidos cayeron en el toque de tambor Bush-Cheney-Rumsfeld de la guerra. Dos líderes demócratas estaban entre las adoptadas por el bombo en la Casa Blanca y el argumento de armas de destrucción masiva:

“Creo que los hechos que nos han traído a este voto decisivo no está en duda. Saddam Hussein es un tirano que ha torturado y matado a su propio pueblo … [I] Los informes de inteligencia muestran que Saddam Hussein ha trabajado para reconstruir su química y existencias de armas biológicas, su capacidad de entrega de misiles y su programa nuclear. También ha prestado ayuda, consuelo y refugio a los terroristas, incluyendo a miembros de Al Qaeda “. - La Senadora Hillary Clinton (D-NY), 10 de octubre de 2002.

“11 de septiembre fue el último llamado de atención. Ahora debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para prevenir más ataques terroristas y asegurarse de que un ataque con un armas de destrucción masiva no suceda …. el candidato primero que tenemos que preocuparnos es Iraq … [Saddam Hussein] continúa desarrollando armas de destrucción masiva, incluidas las nucleares “. - El líder del Caucus Demócrata en la Cámara, Richard Gephardt (D-MO), 10 de octubre de 2002.

Incluso los periódicos de mayor confianza de todo el país a ciegas repitieron como un hecho afirmaciones manifiestamente incorrectas por los líderes de ambas partes.

“No se necesita más debate para demostrar que Saddam Hussein es un dictador malvado cuyo continuo esfuerzo es construir armas no convencionales, desafiando las prohibiciones de las Naciones Unidas clara amenaza el Medio Oriente y más allá.” The New York Times, Consejo de Redacción, 3 de octubre de 2002.

A pesar de la avalancha de desinformación, 133 miembros del Congreso votaron en contra de la resolución que autorizó el uso de la fuerza militar en Iraq, entre ellos casi dos tercios del Caucus Demócrata en la Cámara. Siete republicanos, incluyendo a Ron Paul (R-TX), también votaron en contra de la resolución. En el Senado, la votación fue de 77 a 23 en favor de una guerra de elección.

Hace diez años, el Congreso votó a favor de la guerra a una nación que no nos atacó. Esa decisión socava nuestra seguridad nacional y fiscal. Hasta el día de hoy estamos sufriendo de la vuelta de soplo. Mientras que la mayoría de las tropas están en casa, los Estados Unidos mantienen una importante presencia en Iraq a través del Departamento de Estado y sus miles de contratistas de seguridad privados.

La guerra contra Iraq se basó en mentiras. Miles de estadounidenses y tal vez un millón de iraquíes han sacrificado por esas mentiras. La guerra en Afganistán continúa. Nuevas guerras se han propagado en Pakistán, Yemen y Somalia, de conformidad con la interminable “guerra contra el terror”. Este modo de pensar nos pone al borde de una guerra contra Irán. Diez años y billones de dólares más tarde, el pueblo estadounidense en general aún no conoce la verdad. Es el momento de marcar el comienzo de un nuevo período de la verdad y la reconciliación.

(Tomado de The Huffington Post)
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¿Por qué Chávez?


Hugo Chávez es sin duda el jefe de Estado más difamado en el mundo. Al acercarse la elección presidencial del 7 de octubre, esas difamaciones se tornan cada vez más infames. Tanto en Caracas como en Francia y en otros países. Atestiguan la desesperación de los adversarios de la Revolución Bolivariana ante la perspectiva (que las encuestas parecen confirmar) de una nueva victoria electoral de Chávez. Un dirigente político debe ser valorado por sus actos, no por los rumores vehiculados en su contra. Los candidatos hacen promesas para ser elegidos: pocos son los que, una vez electos, las cumplen. Desde el principio, la promesa electoral de Chávez fue muy clara: trabajar en beneficio de los pobres, o sea –en aquel entonces– la mayoría de los venezolanos. Y cumplió su palabra.
Por eso, éste es el momento de recordar lo que está verdaderamente en juego en esta elección, ahora cuando el pueblo venezolano se alista para votar. Venezuela es un país muy rico, por los fabulosos tesoros de su subsuelo, en particular sus hidrocarburos. Pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las elites políticas y las empresas transnacionales. Hasta 1999, el pueblo sólo recibía migajas. Los gobiernos que se alternaban, demócrata-cristianos o social-demócratas, corruptos y sometidos a los mercados, privatizaban indiscriminadamente. Más de la mitad de los venezolanos vivía por debajo del umbral de pobreza (un 70,8 por ciento en 1996).
Chávez hizo que la voluntad política prevaleciera. Domesticó los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal y, posteriormente, mediante la implicación popular, hizo que el Estado se reapropiara de los sectores estratégicos de la economía. Recuperó la soberanía nacional. Y con ella, ha procedido a la redistribución de la riqueza, en favor de los servicios públicos y de los olvidados.
Políticas sociales, inversión pública, nacionalizaciones, reforma agraria, casi pleno empleo, salario mínimo, imperativos ecológicos, acceso a la vivienda, derecho a la salud, a la educación, a la jubilación... Chávez también se dedicó a la construcción de un Estado moderno. Ha puesto en marcha una ambiciosa política del ordenamiento del territorio: carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gasoductos, oleoductos.
En materia de política exterior apostó por la integración latinoamericana y privilegió los ejes Sur-Sur, al mismo tiempo que imponía a los Estados Unidos una relación basada en el respe-cto mutuo... El impulso de Venezuela ha desencadenado una verdadera ola de revoluciones progresistas en América latina, convirtiendo este continente en un ejemplar islote de resistencia de izquierdas alzado en contra de los estragos del neoliberalismo.
Tal huracán de cambios ha volteado las estructuras tradicionales del poder y acarreado la refundación de una sociedad que hasta entonces había sido jerárquica, vertical, elitesca. Esto sólo podía desencadenar el odio de las clases dominantes, convencidas de ser las legítimas dueñas del país. Son estas clases burguesas las que, con sus amigos protectores de Washington, vienen financiando las grandes campañas de difamación contra Chávez. Hasta llegaron a organizar –en alianza con los grandes medios que les pertenecen– un golpe de Estado el 11 de abril de 2002.
Estas campañas continúan hoy en día y ciertos sectores políticos y mediáticos europeos se encargan de corearlas. Asumiendo –lamentablemente– la repetición como si fuera una demostración, los espíritus simples acaban creyendo que Hugo Chávez estaría encarnando “un régimen dictatorial en el que no hay libertad de expresión”.
Pero los hechos son tozudos. ¿Alguien ha visto un “régimen dictatorial” ensanchar los límites de la democracia en vez de restringirlos? ¿Y otorgar el derecho de voto a millones de personas hasta entonces excluidas? Las elecciones en Venezuela sólo ocurrían cada cuatro años, Chávez organiza más de una por año (14 en 13 años), en condiciones de legalidad democrática, reconocidas por la ONU, la Unión Europea, la OEA, el Centro Carter, etcétera. Chávez demuestra que se puede construir el socialismo en libertad y democracia. Y convierte incluso ese carácter democrático en una condición para el proceso de transformación social. Chávez ha probado su respeto al veredicto del pueblo, renunciando a una reforma constitucional rechazada por los electores vía referéndum en 2007. No es casual que la Foundation for Democratic Advancement (FDA), de Canadá, en un estudio publicado en 2011, situara entonces a Venezuela en el primer lugar de los países que respetan la Justicia Electoral.
El gobierno de Hugo Chávez dedica el 43,2 por ciento del presupuesto a las políticas sociales. Resultado: la tasa de mortalidad infantil ha sido dividida por dos. El analfabetismo, erradicado. El número de docentes, multiplicado por cinco (de 65.000 a 350.000). El país presenta el mejor coeficiente de Gini (que mide la de- sigualdad) de América latina. En su informe de enero de 2012, la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepalc, un organismo de la ONU) establece que Venezuela es el país sudamericano que –junto con Ecuador–, entre 1996 y 2010 ha logrado la mayor reducción de la tasa de pobreza. Finalmente el instituto norteamericano de sondeos Gallup ubica al país de Hugo Chávez como la 6ª nación “más feliz del mundo”. Lo más escandaloso, en la actual campaña de difamación, es pretender que la libertad de expresión esté constreñida en Venezuela. La verdad es que el sector privado, hostil a Chávez, controla allí ampliamente los medios de comunicación. Cada cual puede comprobarlo. De 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. Con la particularidad de que la parte de la audiencia de los canales públicos no pasa del 5,4 por ciento, mientras que la de los privados supera el 61 por ciento... Mismo escenario para los medios radiales. Y el 80 por ciento de la prensa escrita está en manos de la oposición, siendo los dos diarios más influyentes –El Universal y El Nacional– adversos al gobierno.
Nada es perfecto, por supuesto, en la Venezuela bolivariana, ¿dónde existe un régimen perfecto? Pero nada justifica esas campañas de mentiras y de odio. La nueva Venezuela es la punta de lanza de la ola democrática que, en América latina, ha barrido con los regímenes oligárquicos de nueve países, apenas caído el Muro de Berlín, cuando algunos vaticinaban “el fin de la historia” y “el choque de las civilizaciones” como horizontes únicos para la humanidad. La Venezuela bolivariana es una fuente de inspiración de la que nos nutrimos, sin ceguera, sin inocencia. Con el orgullo, sin embargo, de estar del buen lado de la barricada y de reservar los golpes para el malévolo imperio de los Estados Unidos, sus tan estrechamente protegidas vitrinas del Medio Oriente y donde quiera reinen el dinero y los privilegios. ¿Por qué Chávez despierta tanto resentimiento en sus adversarios? Indudablemente porque, tal como lo hizo Bolívar, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignación. Y abrirle el apetito por lo imposible.
Por Jean-Luc Mélenchon e 
Ignacio Ramonet Copresidente del Partido de Izquierda, diputado europeo; presidente de la Asociación Mémoire des Luttes (Memoria de las Luchas), presidente honorífico de Attac.
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